Arturo Correa: La vida en el cuadro
Miércoles 31 de Agosto de 2011 00:00
Arturo Correa, venezolano de Valencia, artista, pintor, piloto que tuvo que abandonar la carrera por la perforación de un tímpano y que redescubrió la posibilidad de la pintura como una carrera válida y de éxito. Graduado como Bachelor of Fine Arts por la University of Central florida, Orlando, y con una maestría en Arte en el Studio Art de New York University, la obra de Arturo Correa es la reflexión de la vida. Su carrusel, sus flores, su enredadera, sus caballos… Ninguna de sus pinturas sería nada sin estas meditaciones que Arturo realiza antes de pintar su obra. “La obra se va trabajando, ha de tener un tiempo de maduración en la cabeza. Crear un cuadro es cosa de meses”.
EL ARTE
“El arte es una expresión del alma, tan pura y sublime como la poesía, como la música. Mi obra es un verbo porque todo verbo supone una escucha. Mi verbo es lo que yo vivo y, al comunicarlo a través de mi arte, no importa si el espectador lo comparte o no. Lo que importa es que al menos lo escuche”.
LOS COMIENZOS
“Cuando se frustró mi carrera como piloto, me pasé al estudio del diseño gráfico, donde conocí a Walter Gaudnek, pinto alemán muy importante en mi carrera, profesor de Pop-Art. Gaudnek se convierte en una de las personas que más influencia tienen en mí y que me empuja a ser pintor. Él fue quien me dijo: ‘Deja el diseño gráfico. Tú eres pintor’”.
LA ACADEMIA
“Yo creo en la academia, en el estudio, en la preparación. La academia te da los utensilios, el conocimiento; tu esencia no cambia, pero los instrumentos son necesarios para estar preparado para la crítica, para ir llenando la caja de herramientas”.
LAS INFLUENCIAS
“Mi primera influencia viene del maestro Oswaldo Vigas. Desde pequeño siempre lo admiré y lo sigo admirando. Para mí ha sido un maestro, una inspiración. También tengo influencias del arte latinoamericano, por el arte figurativo. Por otro lado, al principio me gustó mucho el expresionismo por la fuerza de su trabajo.
Somos como una esponja y vamos absorbiendo cosas; mientras más veamos, más absorbemos y más vivimos, hasta que lo conviertes en tu propio lenguaje para decir lo que quieres decir”.
LA ESENCIA
“Mi esencia es tener claro que vivo y que estoy recorriendo un camino. Yo puedo decidir mi reacción ante factores sobre los que no tengo influencia y mi reacción la muestro en mi obra. El mundo es la forma en que reaccionas”.
LOS CABALLOS
“Al principio de mi obra, los caballos estuvieron muy presentes. Primero con ‘Animales del carrusel’. Los carruseles me gustaban mucho de niño, no tanto montarme en ellos como el color del caballo y su amplia gama de personajes. Así fue que se convirtieron en mi musa. Después me cansé del caballo en el carrusel y lo que quise fue darle vida, un sentimiento que nació al ver a una manada de mustangs. Su libertad, su fuerza, su docilidad, la expresión de sus ojos: todo ello quise representar en ‘Al filo del caballo’”.
LAS FLORES
“Las flores son mi esencia, siempre están en mi obra. Comenzando tras el 9/11, cuando mi gran oportunidad en Nueva York se rompió tras los ataques, ‘Del caos a la flor’ es la representación de la morfina que aplacó el dolor y me distrajo para volver a pintar. Un lienzo en blanco, cubierto de pintura, del que emergieron las flores. De todo lo malo siempre sale algo bueno
En mi obra más reciente, ‘Urban/Flowers’, uno las flores multicolores con elementos de diferente índole, siendo así testigo fiel de la batalla que libero a diario, tratando de descifrar este complejo rompecabezas que es la existencia”.
LAS EXHIBICIONES
“En todas las exhibiciones siempre hay una mezcla de emoción y nervio. Antes, la ansiedad venía por el qué dirán, por si gustará la obra al público. Ahora me importa más qué diré yo en mi trabajo”.
LA REFLEXIÓN DE LA VIDA
“El carrusel es como la vida. Para entrar en el carrusel tienes que hacer cola, uno espera hasta que la cola se acaba y entonces entrar. Hay personas que tienen claro el caballo en que se quieren montar, otros sólo piensan en que ojalá quede un espacio libre y también los hay que les da igual, que sea lo que sea. Todos éstos son sistema de vida válidos, siempre y cuando uno sea feliz.
Una vez que todos estamos subidos en el carrusel, ya cada uno está en su vida, unos estarán a gusto y disfrutando, otros tendrán miedo, otros estarán despistados. Todos están en el mismo carrusel, pero cada uno reacciona de una manera diferente. Al final, suena el timbre que da fin al carrusel y da la oportunidad de otros a subirse a él, a vivir”.
ARTURO CORREA
Busque a Arturo Correa en la Galería de Arte Ascaso en Miami, 2441 NW 2nd Ave., Miami, DL 33127.
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