Eslovaquia dinamita el Mundial y elimina a Italia en el mejor partido del torneo
Jueves 24 de Junio de 2010 11:35
Italia demostró hoy que cuatro años pueden ser una eternidad: la orgullosa y combativa “azzurra” campeona en Alemania 2006 se despidió de Sudáfrica 2010 con una actuación abúlica y una tardía reacción final.Eslovaquia derrotó por 3-2 al equipo de Marcello Lippi en el Ellis Park de Johannesburgo con goles de Robert Vittek a los 25′ y 73′ y Kamil Kopunek a los 89′. Antonio Di Natale descontó a los 81′ y Fabio Quagliarella volvió a reducir distancias en el 90′+2.
Italia cerró así la peor actuación de su historia, porque nunca había terminado última en su grupo en la primera fase de un Mundial.
Hasta hoy, la lista de defensores del título eliminados en la primera ronda incluía a Italia en Brasil 50, Brasil en Inglaterra 66 y Francia en Corea del Sur/Japón 2002. Ahora se suma por segunda vez la “azzurra”, en un viaje desde la gloria de Alemania 2006 al fracaso absoluto en Sudáfrica 2010 tras dos empates y una derrota.
El primer tiempo mostró una Italia indigna de sus genes, casi desinteresada por lo que pasaba en el campo de juego y por lo que se estaba jugando.
Tan poco hizo la “azzurra” en esos primeros 45 minutos, que su posibilidad de gol más clara llegó por un error del central eslovaco Skrtel a los 40 minutos. El hombre del Liverpool quiso despejar y casi mete el cabezazo en el arco de Mucha, que lo palmeó tranquilizándolo.
Antes y después Italia fue la nada. Lippi había sacado teóricamente su equipo más ofensivo en los tres partidos disputados hasta ahora en Sudáfrica 2010, pero el trío Di Natale-Pepe-Iaquinta no pareció haber llegado nunca al césped. Los 54.412 espectadores no se enteraron de su existencia.
Eslovaquia, cuyos 11 jugadores comenzaron el partido con un abrazo general, jugó como un equipo. Ninguno deslumbró, pero atenta en el mediocampo para robar balones y rápida para subir por los costados y herir la defensa italiana, Eslovaquia mostraba deseos de jugar y ganar.
Los eslovacos tuvieron cinco posibilidades claras en ese primer tiempo. De haber sabido controlar el balón tras quedar sólo frente a Marchetti gracias a una defensa dormida, Hamsik habría anotado ya a los 5′.
l gol llegaría 20 minutos más tarde. Vittek recibió de Kucka una pelota entregada al rival por De Rossi en la salida. Entrando al área, casi cayéndose, el gigante del Ankaragucu turco definió junto al palo haciendo inútil la estirada de Marchetti.
El lesionado Buffon, pálido, abría incrédulo los ojos en el banco.
Italia volvió en el segundo tiempo con intenciones de dar vuelta la historia. Lippi sustituyó al lateral izquierdo Criscito y al mediocampista Gattuso. En lugar de ambos entraron Maggio como lateral derecho con proyección y Quagliarella, delantero del Napoli.
Un mediapunta y tres delanteros. ¿Alcanzaría? Por si había dudas, Lippi sacó a Montolivo e hizo entrar a Pirlo, que con su sola presencia despertó a la hinchada italiana, que ahora sí creía posible ver reaccionar a la “nazionale”.
Fue sin embargo Quagliarella, que a sus 27 años tiene ambición, el que revolucionó el ataque y el ánimo italianos. A los 67′ rozó el gol con un derechazo suyo de media vuelta que encontró provindencialmente a Skrtel bajo los palos para rechazar el balón justo sobre la línea.
Tras un corner rechazado pr la defensa italiana Hamsik habilitó desde la derecha a Vittek con un estilete al área chica. El goleador no dudó, se anticipó a Chiellini y puso el 2-0 a los 73′.
Italia reaccionó con su mejor jugada del partido, una doble pared en ataque que definió Di Natale a los 81′. Quagliarella, sanguíneo, se trenzó enseguida en una trifulca con Mucha que terminó en amarilla para el arquero.
Quagliarella volvería a explotar enseguida, pero el línea tenía razón: el empate que celebraban los “tifosi” en las gradas no había sido tal, había sido en fuera de juego.
Kopunek, delantero del Spartak Trnava de Eslovaquia, picó veloz ante un balón en profundidad para levantarlo sobre el atribulado Marchetti a los 89′.
Quagliarella, volcánico como su Napoli, marcó un golazo para recuperar los sueños italianos a los 92′, y Pepe vio pasar el balón que era empate y clasificación a centímetros de sus botines.
No había tiempo para más. Eslovaquia estalló de alegría, Chiellini y Quagliarella, en llanto. Cannavaro, en su último partido con Italia, consoló a ambos. Era el final. Addio, Italia.
| Comentarios |
|


