El éxito profesional y el drama familiar en la vida de Carlos Tévez
Martes 28 de Septiembre de 2010 06:18

Carlos Tévez, ídolo en Argentina e Inglaterra, figura emblemática de la albiceleste y orgullo de “Fuerte Apache”, ha tenido que atravesar los escenarios más difíciles de la vida para alcanzar la fama y fortuna que hoy disfruta.
Sin embargo, no todo ha sido “un cuento de hadas” para Carlitos, que actualmente se enfrenta a la dura realidad de tener un hermano tras las rejas.
Juan Alberto Martínez, hermano de padre y madre del futbolista argentino, se encuentra hundido en la pesadilla de su propio infierno.
En el 2008, Martínez y su cuñado, Carlos Alberto Ávalos Verón, se disfrazaron de agentes de seguridad para tratar de robar un camión blindado en una estación de gasolina. Ambos recibieron condenas de 16 años por el intento de robo.
Martínez no pudo escapar a cierta lógica determinista que azota a los jóvenes marginales argentinos. Acaba de encontrar la fama, pero por razones que, en rigor, encubren una trama social. Su rostro desencajado se retrató en la prensa argentina cuando escucho la sentencia.
El aclamado y el condenado comparten madre y padre. La miseria común hizo que llevaran apellidos diferentes. Casi no se hablan, pese a que Tévez se hizo cargo de todos los gastos de la defensa.
La cicatriz de su vida
El atacante del Manchester City fue abandonado por su madre biológica cuando tenía apenas seis meses. Lo dejó al cuidado de su hermana Adriana y su cuñado Segundo Tévez, poco después de que una tetera con agua hirviendo cayera sobre Carlitos. En su cuello quedaría estampada una gran cicatriz y algo más: Una marca de origen que una y otra vez es invocada.
Por eso es que Tévez considera que sus tíos son sus padres verdaderos y sus cuatro primos, hermanos de la vida. Con ellos creció en el barrio Ejército de Los Andes, que toma su nombre de un episodio de la gesta de la independencia, pero que fue bautizado como Fuerte Apache.
El carácter heroico de Tévez se ha forjado en ese escenario degradado. Hasta la publicidad multinacional convirtió en consigna su proeza. Al levantar la figura del ídolo del City, Nike exalta clamorosamente la “Cultura Apache”. El barrio a veces funciona como una suerte de parque temático de esa hazaña personal.
Cada vez que regresa de Inglaterra, rodeado de guardaespaldas que velan por su imagen, Tévez recorre Buenos Aires con uno de los tres Audi R8 existentes en Argentina. En menos de una década ha acumulado una enorme fortuna a fuerza de golear en el Boca Juniors, el Corinthians de Brasil, el Manchester United y, desde hace dos años, el Manchester City, para el que marcó el sábado un gol decisivo ante el poderoso Chelsea.
El juicio de Martínez
El juicio puso en escena viejos resentimientos, como en una novela. Dicen no obstante que cuando Martínez fue atrapado en Fuerte Apache, advirtió a los policías de que ya se iba a enterar Carlitos de lo que estaban haciendo.
Martínez dijo luego al tribunal que el Pitbull que salía en las escuchas telefónicas era Carlitos Tévez -así lo llamaban antes de ser famoso- y no él: “A mí me conocen como el Pelado”.
La fiscal desmontó la táctica y, sin proponérselo, desveló una vieja discordia, la de dos hombres y dos destinos: Dos caras de una misma moneda familiar y, a la vez, de un drama que los excede.
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