El guardián entre el centeno: Abandono de la infancia, trampa de la madurez
Lunes, 02 de Abril de 2012 00:52

Por Diego L.G.
elinquilinodepapel.blogspot.com
Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es quién fue, sino lo saben ya, este misterioso y esquivo escritor, recluso de las letras, llamado Jerome David Salinger, uno de los escritores más introvertidos de la literatura moderna norteamericana, autor de la que es considerada por muchos como su obra magna, El guardián entre el centeno, una novela forjada a fuego en el corazón de miles de jóvenes adolescentes de todo el mundo.
Ascético, cínico, tímido, irascible, reservado, invisible, culto y, ante todo, creativo, son algunos de los calificativos más significantes y acertados con los que se podrían describir a este fantasma viviente que fue J.D. Salinger.
Nacido en Nueva York en 1919, en el seno de una familia acomodada, a los quince años ya decidió ser escritor. Combatió en la II Guerra Mundial como sargento de infantería, participando en el desembarco de Normandía, continuó su carrera como escritor y publicó sus primeros textos en algunas revistas trascendentes.
Después de una década de destreza literaria, dio forma a la que sería su obra más emblemática, El guardián entre el centeno, publicada en 1951. Tras el éxito, Salinger escapó del mundo, se retiró a vivir en soledad acercándose al deseo eremita del protagonista de su libro, y poco más se supo de él.
Su principal personaje, Holden Caulfield, se ha convertido en el antihéroe de toda una generación de adolescentes y, aún hoy, sigue siendo el icono de rebeldía pubescente por antonomasia.
El texto de Salinger, considerado un reflejo narcisista de éste, propone una ácida búsqueda de la identidad a través de una narración en la que Holden rememora, en primera persona, las peripecias de los días posteriores a su expulsión del colegio Pencey Prep.
Hastiado de todos y de todo, decide deambular por la ciudad de Nueva York en un solitario viaje iniciático donde se emborrachará de la hipocresía mundana, respirará el aroma intimista del cinismo y la mentira, e indagará en la búsqueda de una explicación existencialista incomprensible desde su incipiente inmadurez, hasta finalmente quedar ahogado en vida, asfixiado por un ambiente alienado y arrollado por un mundo indiferente.
Salinger crea con la palabra una auténtica revolución social, directa e incitadora, aderezada con un lenguaje fácil y vulgar, a la vez que provocador y sin censuras, logrando expresar con claridad cuáles son, han sido y serán los verdaderos miedos, anhelos y dudas adolescentes.
Esta aventura retrata a la perfección esa incomprensión juvenil por parte del mundo adulto, ese abandono de la infancia para caer en la trampa de la madurez, ese sorprendente impacto con una sociedad enmascarada en la que prostitución, alcohol y drogas son el abono diario que tristemente fertiliza la vida de miles de personas que, como Holden, también sueñan en convertirse algún día en guardianes de un campo de centeno al borde un precipicio con la esperanza de evitar que los niños que jueguen en él caigan al abismo...
Grandes cargas de crítica colectiva, escueta y sugerente que hacen de Salinger un auténtico instigador social desapegado a cualquier tipo de convencionalismo. Una novela subversiva, no apta para mentes obtusas.
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