Situación económica en 2012 ¿Qué esperar?

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Las perspectivas de una mejora económica en 2012 no son positivas. Los signos de recuperación son débiles, la situación de la Unión Europea no da esperanzas y organizaciones internacionales auguran un año incierto.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ve la debilidad de la economía estadounidense y la crisis fiscal de la zona euro como los dos mayores factores amenazando a la economía mundial.
En esta línea, la Reserva Federal Banco de San Francisco (FRBSF) analiza en su Economic Letter del pasado noviembre cómo las crisis internacionales afectan a la economía estadounidense (el embargo de petróleo en 1973, la revolución iraní de 1979, la crisis financiera de 2008). Por ello se preguntan: “¿Podría la crisis de deuda soberana europea convertirse en uno de estos eventos?”.

Su respuesta es clara: sí, con lo que auguran que la posibilidad de una nueva recesión en la primera mitad del 2012 supera el 50%.

Sin embargo, también en este estudio se dan esperanzas de mejora: “Si navegamos la tormenta a través de la segunda mitad de 2012, parece que el peligro se alejará rápidamente en 2013”, finalizaba el estudio.

Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indicó en su último Economic Outlook (noviembre, 2011) que las perspectivas de crecimiento se han atenuado significativamente para las principales economías industrializadas. Asimismo, indicaba que “el desempleo sigue siendo muy alto en muchas economías de la OCDE e, inquietantemente, el desempleo de larga duración es cada vez más común. […] Contrariamente a lo que se esperaba a principios de este año, la economía mundial no está fuera de peligro”.

En este contexto, la organización internacional establece que las perspectivas económicas dependen mucho de lo que vaya sucediendo, con lo que plantean dos posibles escenarios:

1. Pesimista

Las consecuencias de un importante evento negativo en la zona euro dependerán de su virulencia. Los resultados podrían variar de relativamente benignos a resultados muy devastadores.
Un evento negativo muy grande podría provocar una recesión en su conjunto al área de la OCDE, con un marcado descenso de la actividad en los Estados Unidos y Japón, y prolongaría y profundizaría la recesión en la zona del euro.

El desempleo aumentaría aún más. Los mercados emergentes no serían inmunes, con el volumen del comercio mundial cayendo con fuerza y el valor de sus activos internacionales siendo golpeados por precios de activos financieros más débiles.

2. Optimista

Requiere un compromiso sustancial y creíble a nivel nacional, de las economías avanzadas y las emergentes, para lograr un ajuste estructural sostenible a largo plazo que eleve las tasas de crecimiento y promueva el reequilibrio global.

Profundas reformas estructurales serán fundamentales para el fortalecimiento de los mecanismos de ajuste de mano de obra y los mercados de productos que, junto con una reparación sólida del sistema financiero, son esenciales para el buen funcionamiento de la unión monetaria.

Al aumentar la confianza, reducir la incertidumbre y eliminar los impedimentos a la actividad económica, la rápida aplicación de tales reformas podría aumentar el consumo, la inversión y el empleo.

Lo único que nos llevaría hacia el escenario positivo sería una acción política clara, de confianza y creíble, y desde la OCDE se preguntan “por qué los esfuerzos de la política no se centran en entregar el escenario positivo, aunque el peor de los casos nunca se materialice. ¿Por qué, en otras palabras, debemos conformarnos con menos?”.

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