Enfrentándose a una deportación: Perder el miedo
Escrito por Beatriz Paniego Béjar Martes, 05 de Junio de 2012 19:30
Esta historia aún no tiene final. El desenlace se conocerá este agosto, en una corte de Miami que determinará si Lázaro García puede quedarse en Estados Unidos o tiene que regresar al país que lo vio crecer, pero que no le dio la oportunidad de mejorar su vida.
Desde principios de marzo, Lázaro y su familia viven en la incertidumbre, pero todavía con esperanza.
Desafortunado incidente
Era 6 de marzo y su único hijo varón, de 14 años, estaba vomitando, con un fuerte dolor en el costado: necesitaban llevarlo a la sala de emergencias. El Sr. García y su esposa María estaban en el carro con su hijo enfermo y su recién nacida cuando un oficial de la oficina del sheriff del condado de Lee los detuvo por exceso de velocidad.
“Estábamos cruzando un puente, y otro carro y el nuestro estaban tan cerca que el mismo oficial nos dijo que no podía saber con certeza qué auto estaba cometiendo el exceso de velocidad. Mi Lázaro no iba por encima del límite de velocidad”, cuenta María. Desafortunadamente, fue su carro el detenido.
Cuando el oficial notó que Lázaro estaba conduciendo sin licencia, lo apresó enseguida, trasladándolo a Fort Myers. Durante tres días, María vivió intranquila, sin tener contacto con su esposo, desconociendo cuál sería el futuro del único sostén de la familia. “En la cárcel del condado de Lee en Fort Myers me dijeron que saldría inmediatamente, ya que el único cargo que tenía era por conducir sin licencia”, narra la Sra. García.
Sin embargo, el estado de la Florida no sólo no permite a los indocumentados sacarse su licencia de conducir, sino que además, desde 2008, el programa conocido como Comunidades Seguras ha sido implementado en todo el estado, y esa es la razón por la cual se produjo el traslado de Lázaro desde la cárcel de Fort Myers al centro de detención Paul Rein en Pompano Beach, donde pasó una semana.
Comunidades seguras
Descrito por el mismo Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) como “un proceso sencillo y de sentido común para llevar a cabo las prioridades de ICE”, con el programa Comunidades Seguras se crea una colaboración entre las fuerzas policiales federales, estatales y locales con ICE para identificar a extranjeros que han sido arrestados para proceder, en determinadas ocasiones, a su deportación.
Cuando una persona es detenida o arrestada, por cualquier motivo y aunque después sea declarada no culpable, las fuerzas policiales toman sus huellas y otros datos biométricos –iris, rostro, voz, firma, geometría de la mano- que se envían a una base de datos del FBI (Departamento de Investigación Federal) para comprobar si esa persona tiene antecedentes penales o si es buscada por las fuerzas del orden.
Además, el FBI reenvía esa información a ICE, servicio que averigua si la persona arrestada o detenida ha cometido alguna infracción migratoria, como haber entrado en el país sin documentos, haber dejado expirar su visa, o si ha sido previamente deportada. Aunque la persona detenida sea un residente permanente legal, dependiendo del tipo de delito, aún puede ser deportada. Si se trata de un indocumentado o quien no tiene su visa en orden, las posibilidades de deportación son aún mayores.
En estos casos, es el ICE el que decide si pedir a las autoridades policiales que realizaron el arresto retener durante 48 horas a la persona para ponerlo a disposición de las autoridades migratorias y proceder a su deportación. Dependiendo del delito o infracción, ICE determinará si la persona permanecerá en uno de sus centro o puede quedar libre –previo pago de una fianza- mientras se tramita su deportación.
En esa situación se encuentra hoy Lázaro García, quien salió bajo fianza después de la preparación de una petición pública y “con mucho trabajo”, como explica María. Ahora están a la espera de la tramitación de su deportación, mientras continúa esforzándose duro en la recolección de naranjas para mantener a su familia de cuatro hijos, tres niñas y un varón.
La esperanza de los García
El abogado que lleva el caso de Lázaro, Luiggi Perdomo, está trabajando en conseguir la denominada “prosecutorial discretion” o discreción fiscal, que le otorga a “la autoridad de una agencia u oficial decidir qué cargos utilizar y cómo seguir cada caso”, tal como explica el Immigration Policy Center.
Poder acogerse a la discreción fiscal en casos de deportación ha sido una de las reclamaciones que los grupos defensores de la inmigración han estado pidiendo a la administración Obama ante la falta de una reforma migratoria.
Desde el pasado verano, ICE comenzó a abordar esta cuestión, con la creación de un comité que revisará cada uno de los ya 305,556 casos de deportación pendientes, creando un sistema de prioridades para deportar primero a las personas que sean un peligro para el país.
A finales del mes de marzo de 2012, 2,609 casos fueron cerrados, de los cuales un 25% se archivaron porque un juez de inmigración especificó que el gobierno no tenía razones válidas para deportar al individuo del país. Los tres tercios restantes (1,959 casos) han sido cerrados administrativamente por el juez, lo que significa que el caso está en suspenso, sin una resolución final, pero permitiendo a las personas permanecer temporalmente en el país.
Esta historia aún no tiene final
Lázaro conocerá su suerte el próximo 22 de agosto. Hasta entonces, la vida sigue igual, trabajando duro en el campo, proveyendo para su familia y disfrutando de sus hijos y su esposa María, quien encontró el valor para luchar por su esposo, su familia y su comunidad contando su historia.
“Cuando se lo llevaron arrestado sentí mucho coraje, pero fue eso lo que me llevó a luchar por él, llenándome de esperanza y echándole aun más ganas por mis hijos. La gente tiene miedo de hablar, de denunciar lo que está ocurriendo, pero tenemos que trabajar juntos y perder el miedo”, puntualiza la valiente Sra. García.
D’Latinos Magazine conoció la historia de los García gracias a Grey Torrico y su proyecto Colección de Voces, que pretende ayudar a personas que, como Lázaro, están pasando por detenciones y procesos de deportación: “El objetivo de la iniciativa es que la gente se dé cuenta de lo que está ocurriendo en nuestra comunidad. No se trata únicamente de un tema de inmigración, es un asunto humano”, cuenta Torrico. Para conocer más sobre este proyecto, llame al 239 271 2423 o visite www.collierstoriesmatter.org.
Continúa la conversación conmigo, twitter.com/bepabe.
| Comentarios |
|













